Los primeros dos puntos plantean que la tecnología no es mala y que hay que usarla igual, aún no siendo tolerante a fallos, y ninguna tecnología lo es (de hecho, los humanos tampoco lo somos). No me vas a decir que lavás la ropa fregándola en una tabla sólo porque un lavarropas puede fallar. Es una imbecilidad. La tecnología no se puede negar. Nunca. De modo que aparece el tercer punto, usar la tecnología pero crear una contingencia.
Una de las alternativas es no usar tecnología. De vuelta, esto sólo en caso de fallo. Lo que digo es usar tecnología como regla, y no usarla sería la excepción.
Ejemplo: hago cuentas con una calculadora de bolsillo. Hago miles, millones de cálculos. Pero en algún momento, mientras hago ejercicios o un examen, se le agotan las pilas. El plan de contingencia es hacer los cálculos a mano o mentalmente. Para ello es necesario saber cómo hacerlo. Para calcular raíces cuadradas o logaritmos esto es particularmente difícil.
La otra alternativa que se puede usar como un plan de contingencia, y que yo prefiero, es crear un soporte paralelo a usar en caso de fallos para solucionar los problemas que eventualmente tendrá la implementación.
Siguiendo con el ejemplo anterior, en caso de que se me agoten las pilas puedo tener pilas de repuesto con carga. De este modo, la calculadora vuelve a funcionar.
Esto tiene varias formas, siendo la más extrema la redundancia, que consiste en duplicar la implementación. El ejemplo sería tener otra calculadora.
| Método | Ventajas | Contras |
|---|---|---|
| No usar tecnología | Es barato | Es muy difícil |
| Soporta fallos globales | Requiere de más esfuerzo | |
| Es fácil de entender como solución | ||
| Preveer tecnologías a prueba de fallos | Es fácil de usar | No soporta fallos globales |
| Permite operar casi sin cambios | Incrementa el nivel de complejidad de los procesos | |
| Incrementa los costos |
PUBLICADO POR: frosteam.com, la dependencia tecnologica, 15/ 06/2011
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